42º Concurso Escolar ONCE: ¿Y si la imaginación fuera la clave para cambiar el mundo?
Lunes, 15 de septiembre de 2025
Lunes, 15 de septiembre de 2025
Vivimos en época de estímulos permanentes: pantallas siempre activas, tecnología omnipresente. Los niños y niñas ya no se aburren como antes… y sin esa pausa, la imaginación pierde terreno. Sin embargo, el aburrimiento tiene un valor educativo fundamental. No es una falla a corregir: es una oportunidad para crecer, pensar y crear.
En los últimos años, educadores y especialistas han alertado de que la inmediatez y la sobreexposición a pantallas pueden estar reduciendo el espacio para el juego libre y la imaginación. Y los datos lo confirman: según el estudio “El juego y el juguete como herramienta educativa en las aulas” (AIJU, Universidad Complutense y Fundación Crecer Jugando), el 76 % de los estudiantes de Primaria se sienten más creativos cuando juegan sin pantallas.
Este curso, el Concurso Escolar ONCE celebra su 42ª edición con un reto tan creativo como urgente: imaginar y diseñar productos accesibles que todavía no existen, pero que son necesarios para que todas las personas puedan participar en igualdad.
Grandes avances tecnológicos, como el código braille, los subtítulos o las prótesis impresas en 3D, nacieron de personas que se atrevieron a pensar: “¿y si…?”. No eran ideas obvias en su momento, pero su origen fue siempre el mismo: ponerse en el lugar del otro y buscar una solución.
Hoy sabemos que la accesibilidad no es un lujo, es una condición para que nadie se quede atrás. Y, a veces, las soluciones más brillantes no vienen de grandes laboratorios, sino de miradas frescas y creativas… como las que encontramos en un aula.
Este año, los grupos participantes deberán idear un invento o solución accesible que derribe una barrera real. Puede ser algo físico, digital o una mejora de lo que ya existe. Lo importante no es la complejidad técnica, sino la claridad de la idea y su impacto en la vida de las personas.
La imaginación, combinada con la empatía, se convierte así en una herramienta de transformación. No se trata solo de soñar objetos imposibles, sino de diseñar soluciones que hagan la vida más fácil y justa para todos.
En un tiempo en el que la información viaja más rápido que nunca y la inteligencia artificial parece ocupar todos los titulares, este concurso recuerda algo esencial: las ideas humanas siguen siendo insustituibles. La creatividad no se agota, pero sí necesita que le demos espacio para respirar.
Por eso, esta edición del Concurso Escolar ONCE es también un recordatorio para alumnos y docentes: la próxima gran idea para un mundo más accesible podría estar esperándonos… en el rincón de una clase, en una conversación de recreo, o en un boceto que hoy parece un juego y mañana podría cambiar una vida.
¿Aceptas el reto?
Inscripciones abiertas en www.concursoescolaronce.es/apuntate/